Ideas clave
- Latinoamérica vendió más de 6,1 millones de vehículos en 2025, con un crecimiento del 7,1% frente al año anterior.1 Brasil y México concentran el 74% del mercado, mientras que Colombia ocupa el quinto lugar en la región con 254.000 nuevas unidades matriculadas.2
- La volatilidad del dólar y las disrupciones en las cadenas de suministro globales han encarecido los costos de reparación en Colombia y han extendido los tiempos de espera por repuestos hasta 90 días.
- Frente a Brasil, Argentina y México, Colombia enfrenta mayores problemas de inseguridad y un proceso más lento de adopción de nuevas tecnologías vehiculares.
- La venta de vehículos eléctricos en Colombia aumentó un 67% en diciembre de 2025 con respecto al mismo mes del año anterior, pero la infraestructura de carga aún no acompaña ese ritmo de crecimiento.3
- Contar con asesoría especializada en seguros de autos hace la diferencia entre una póliza que protege y una que falla cuando más se necesita.
¿En qué carril va Colombia en el mercado automotor latinoamericano?
Latinoamérica cerró 2025 con más de 6,1 millones de vehículos nuevos comercializados, un crecimiento del 7,1% frente al año anterior. Brasil y México siguen siendo los gigantes de la región y concentran casi tres cuartas partes del mercado total. Colombia se ubicó en el quinto lugar de la región con 254.000 nuevos vehículos matriculados y diciembre cerró como el mejor mes en seis años. Pero el volumen no cuenta la historia completa.
Frente a mercados como Brasil, Argentina o México, Colombia llega con rezago en la adopción de nuevas tecnologías vehiculares, con una cadena logística de importación más costosa y lenta, y con un mercado asegurador que todavía está ajustando sus condiciones a esta realidad. Como señala José Antonio Carrión, gerente de Placement en Retail, Movilidad, en Gallagher Colombia: "Con respecto a la región, estamos un poco retrasados en materia de seguridad vial y ciudadana, de prevención de riesgos y de reportes de siniestros".
¿Por qué importar en Colombia cuesta más que en el resto de la región?
Colombia depende casi por completo de cadenas de suministro internacionales para el abastecimiento de repuestos. Esa dependencia hace al sector doblemente vulnerable: ante la tasa de cambio y ante la estabilidad de las rutas logísticas globales. Cuando el dólar sube, ese costo se traslada a toda la cadena, desde el precio del vehículo nuevo hasta el valor de cada pieza de repuesto.
Las tensiones geopolíticas han encarecido los fletes y alargado significativamente los tiempos de tránsito, y pedir repuestos desde China o del Medio Oriente implica esperar a que una naviera consolide la carga de muchos clientes antes de zarpar. "Trasladar esa carga hasta los puertos colombianos puede tardar fácilmente 30 días. Una reparación que antes de la pandemia costaba entre 2,8 y 3,2 millones de pesos hoy puede superar los 7 u 8 millones. Los tiempos de espera por repuestos, que antes de la pandemia eran de 10 a 15 días, hoy se extienden entre 60 y 90 días", explica Carrión. Una vez en puerto, la movilización hacia las ciudades del interior acarrea demoras adicionales debido a las complejidades viales y de seguridad del país, algo que mercados como Brasil, con puertos de gran escala directamente conectados a sus centros industriales, no tienen que asumir en la misma magnitud.
¿Qué implicaciones este panorama para el propietario de un vehículo particular?
La tendencia natural del asegurado es buscar el seguro más barato, pero esa lógica puede resultar cara. Carrión lo resume así: "El comprador de la póliza piensa en ahorrar hoy. Nosotros, como asesores especializados, pensamos en la protección el día del siniestro". El valor de analizar el perfil real de uso del vehículo, identificar exclusiones que podrían dejar vacíos de cobertura críticos, acompañar el proceso de reclamación cuando ocurre el siniestro y el entendimiento del mercado es lo que permite al asegurado enfrentar el futuro con confianza.
¿Qué retos plantean los vehículos eléctricos para el mercado asegurador?
Los vehículos eléctricos cerraron 2025 con un crecimiento del 67% en diciembre respecto al mismo mes del año anterior, lo que supuso la cifra mensual más alta en la historia del país. "La batería de un vehículo eléctrico representa entre el 30% y el 50% de su valor comercial. Un golpe que en un carro convencional causaría un daño parcial puede convertirse fácilmente en una pérdida total en un carro eléctrico", explica Carrión.
Sin embargo, la velocidad de llegada de estos vehículos supera con creces el ritmo de desarrollo de la infraestructura que los sostiene. Instalar un punto de carga en un apartamento puede costar entre 3 y 7 millones de pesos. Además, fuera de las principales ciudades, la red de carga es prácticamente inexistente. En ese sentido, Carrión es directo: "Son vehículos de ciudad para moverte en Bogotá, Cali o Medellín. Hay que planificar con mucho detalle un viaje si se pretende utilizarlo para pasear".
Adicionalmente, reparar un vehículo eléctrico exige técnicos con certificaciones específicas y herramientas distintas a las convencionales, lo que encarece cada siniestro. "Las compañías de seguros no van a esperar tanto tiempo para ajustar sus condiciones a estos vehículos. Ya llegaron muchos eléctricos, ya hay muchas marcas", anticipa Carrión. Los talleres y concesionarios que no aceleren sus convenios con las aseguradoras para garantizar tiempos de reparación competitivos quedarán en desventaja a medida que el segmento siga creciendo.
¿Por qué asegurar una flota corporativa requiere un enfoque diferente?
La lógica del seguro de flotas corporativas es estructuralmente distinta a la del vehículo particular. Para las empresas, un vehículo inmovilizado es un lucro cesante directo. "A las empresas uno les diseña coberturas puntuales que ayuden a disminuir los costos en los que puedan incurrir por tener vehículos quietos", detalla Carrión. Eso incluye coberturas de obligaciones financieras para vehículos comprados a crédito, en las que el seguro debe responder por los cánones, incluso cuando los vehículos no están operando, y esquemas de seguimiento especializado de conductores para reducir la siniestralidad desde la raíz.
¿Qué está pasando con el mercado de motos y por qué preocupa a las aseguradoras?
¿Qué le espera al sector y cómo deben prepararse las empresas y los propietarios
Hoy el ramo de automóviles representa cerca del 11% del total del mercado asegurador en Colombia. Carrión es claro sobre el futuro: el mercado automotor continuará creciendo y las condiciones de las aseguradoras seguirán ajustándose para responder a los desafíos que se avecinan. En el corto plazo, la posventa de las marcas de vehículos eléctricos tendrá que adaptarse con rapidez. Para el propietario particular o para la empresa con flota, el mensaje es claro: comprar un seguro guiándose únicamente por el precio, sin entender claramente las exclusiones, los deducibles y las coberturas reales, es una apuesta arriesgada en un mercado cambiante. Un asesor especializado es capaz de analizar el perfil real de uso del vehículo o de los utilitarios e identifica vacíos de cobertura. Contar con ese acompañamiento es la diferencia entre una póliza que protege y una que falla cuando más se necesita.
Gallagher te acompaña
El equipo de Gallagher Colombia acompaña a clientes del sector automotor con soluciones adaptadas a este entorno cambiante, desde la evaluación del riesgo hasta el acompañamiento en siniestros.
Para conocer cómo Gallagher puede apoyarte y afrontar el futuro con confianza, comunícate con Valentina López.