La transición energética global acelera su ritmo. Tan solo en 2025, la generación de energía solar creció un 30 %, el mayor incremento registrado de una sola tecnología energética.1
Esta tendencia también se observa en Colombia. En los últimos años, la energía solar ha ganado espacio en la matriz energética nacional, con capacidad suficiente para cubrir el consumo eléctrico anual de 6,7 millones de hogares.2 Las condiciones naturales que favorecen el desarrollo fotovoltaico, como una irradiación promedio de 4,5 kWh/m² al día, junto con condiciones regulatorias y de mercado favorables, impulsan la expansión del sector.
A largo plazo, el país está buscando que el 25 % de su energía provenga de fuentes renovables no hidráulicas para 2050.3 Así, la energía solar se consolida como una alternativa para satisfacer la demanda futura.
Sin embargo, el avance también conlleva nuevas exigencias. A medida que se desarrollan más proyectos, se hacen más visibles las limitaciones de infraestructura, la variabilidad en la generación y los riesgos técnicos que pueden afectar su desempeño. Gestionarlos de manera anticipada es clave para que el crecimiento del sector se mantenga con el tiempo.
La energía solar lidera la transición y redefine las prioridades de aseguramiento
¿Dónde se concentran las principales exposiciones del sector fotovoltaico?
Los proyectos fotovoltaicos concentran riesgos que pueden afectar simultáneamente la infraestructura, la generación de ingresos y la reputación del operador.
Daños por fenómenos meteorológicos extremos
Eventos como granizo, tormentas eléctricas, vientos fuertes e inundaciones pueden causar daños severos en paneles solares, estructuras de soporte y sistemas eléctricos. Estos eventos no solo afectan el valor físico del activo, sino que también pueden derivar en paros operativos prolongados y costos de recuperación elevados.
Interrupciones en la producción energética
La dependencia directa de la radiación solar expone a los proyectos a fluctuaciones inesperadas en la generación. La disminución de la producción puede afectar el cumplimiento de contratos, los flujos de caja proyectados y la estabilidad financiera, especialmente en proyectos con esquemas de financiamiento con alta presión de flujo.
Riesgos en instalación y mantenimiento
Las actividades críticas de instalación y mantenimiento implican riesgos técnicos relevantes, como fallas en el cableado, errores humanos, incendios eléctricos, sobrecalentamiento de componentes y colapso de estructuras. Estos riesgos pueden derivar en daños materiales, responsabilidades frente a terceros y presión reputacional.
Del seguro tradicional a la gestión integral del riesgo
Transferir el riesgo ya no basta. En proyectos donde la generación, los ingresos y el cumplimiento de contratos dependen de variables climáticas y operativas, el aseguramiento no puede limitarse a responder tras un siniestro.
El foco se desplaza hacia la anticipación. El análisis de datos operativos, la evaluación de vulnerabilidad climática y el monitoreo continuo permiten identificar fallas antes de que se traduzcan en pérdidas. Este enfoque reduce la frecuencia de siniestros y cambia la forma en que se evalúa y se cotiza el riesgo.
Al mismo tiempo, el diseño de coberturas evoluciona. En lugar de adaptar pólizas tradicionales, el mercado incorpora estructuras que responden a riesgos específicos del sector solar, como interrupciones asociadas a variaciones en la generación o eventos climáticos que afectan la producción sin causar daño físico directo.
La integración de datos y modelos predictivos también acorta los tiempos de respuesta y aporta mayor claridad a inversionistas y financiadores tras un evento.
Asegurar la transición energética con visión de futuro
El crecimiento del sector fotovoltaico en Colombia también se refleja en su impacto en la economía. La construcción y operación de proyectos solares ya han generado más de 20.000 empleos directos e indirectos en el país.6
Este impulso se extiende a lo largo de la cadena de valor; actividades como la instalación, el mantenimiento y los servicios eléctricos están consolidando un ecosistema empresarial y de proveedores locales en torno a la energía solar.
Pero para mantener la tendencia y alcanzar los objetivos de expansión de la capacidad instalada de energía solar en el país, se requieren aproximadamente USD 92.400 millones en inversión para 2050.7
A medida que el país amplía su capacidad y busca cumplir sus metas energéticas, escalar estos proyectos requerirá no solo inversión, sino también una mayor coordinación técnica, operativa y financiera.
Gallagher trabaja junto a desarrolladores y operadores del sector solar para traducir los desafíos técnicos y climáticos en programas de riesgo que respondan a la realidad de cada proyecto. Desde la protección de activos críticos hasta la estructuración de esquemas de continuidad del negocio, su enfoque integra conocimiento sectorial, experiencia global y una comprensión profunda del contexto local.
El resultado son soluciones que ayudan a anticipar exposiciones, reducir interrupciones y fortalecer la confianza de inversionistas y financiadores en un sector en rápida expansión.
Para conocer cómo Gallagher puede apoyarte a afrontar el futuro con confianza, comunícate con Valentina López.