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Casi todos hemos experimentado estrés o agotamiento en algún momento de nuestra vida laboral. Cada día, los trabajadores reorganizan sus prioridades, equilibran las exigencias del trabajo y la vida personal, y enfrentan desafíos relacionados con su salud física y su situación financiera. Incluso factores externos, como los conflictos geopolíticos, el cambio climático y los desastres naturales, pueden afectar su bienestar.

A nivel mundial, la depresión y la ansiedad generan cerca de USD 1 billón en pérdidas de productividad cada año1, mientras que casi siete de cada diez empleadores expresan preocupación por el estrés y el burnout entre sus colaboradores2.

En América Latina, y especialmente en Colombia, más de la mitad de los trabajadores reportan estrés laboral y dificultades para cumplir sus responsabilidades debido a la presión constante y al agotamiento acumulado3. Aunque el burnout no está clasificado como una condición médica, la Organización Mundial de la Salud lo reconoció oficialmente como un fenómeno ocupacional en el 2019.

"El estrés crónico, el agotamiento y otras afectaciones a la salud mental pueden comprometer la concentración, la toma de decisiones y la gestión adecuada del riesgo, incrementando la probabilidad de errores operativos, accidentes laborales, enfermedades y ausentismo", señala Paola Higuita, subgerente de Riesgos Laborales y SG-SST en Gallagher Colombia.

Ante este panorama, ¿cómo pueden las organizaciones fortalecer la salud y el bienestar de sus equipos de manera efectiva y, al mismo tiempo, generar beneficios para el negocio?

Parte de la respuesta consiste en adoptar una mirada holística de la salud y el bienestar. Este enfoque reconoce que la salud física, mental, social y financiera forman parte de un mismo sistema que debe mantenerse en equilibrio.

Estrés y burnout: dos caras de un mismo riesgo

Aunque suelen confundirse, el estrés y el burnout son diferentes. El estrés es una respuesta temporal ante situaciones de alta presión. El burnout, en cambio, es un estado de agotamiento físico, emocional y mental total provocado por una exposición prolongada al estrés laboral sin una recuperación adecuada. Mientras el estrés puede llevar a la sobreexigencia, el burnout suele manifestarse como desmotivación, desapego y cansancio persistente.

Entonces, ¿por dónde empezar?

Los programas de bienestar emocional son una buena práctica. Según la encuesta de beneficios de LATAM realizada por Gallagher, aproximadamente dos tercios de los empleadores ofrecen actualmente algún tipo de asesoramiento o apoyo en salud mental.

"Antes de la pandemia, la salud mental se gestionaba principalmente como un tema de bienestar individual", explica Paola Higuita. "Actualmente, se reconoce su impacto directo en variables críticas del negocio, como la productividad, la calidad, la innovación e incluso la retención del talento".

Ofrecer a los empleados oportunidades de participar en actividades de voluntariado y prácticas como la meditación o el mindfulness puede ayudar a reducir el estrés. Revisar la carga de trabajo, las relaciones con líderes y compañeros, y garantizar un entorno sano — en particular, un liderazgo sano — tienen un efecto profundo en el bienestar de los equipos. Por ello, las organizaciones están llamadas a integrar la salud mental en su gestión del riesgo y en su estrategia de sostenibilidad.

Fuente: Employee Wellbeing: Why It Matters and How to Improve It, IMD, agosto de 2025.

Los riesgos del entorno laboral moderno

Los modelos híbridos y la adopción acelerada de nuevas tecnologías han creado oportunidades tanto para las organizaciones como para los empleados. El trabajo remoto o híbrido es un modelo atractivo para retener talento, y los entornos flexibles y orientados a la familia han beneficiado a quienes tienen hijos o cuidan a padres mayores. Sin embargo, mal gestionado, este mismo modelo puede convertirse en una nueva fuente de presión.

"La hiperconectividad ha creado una cultura en la que los trabajadores sienten la obligación de responder fuera del horario laboral, lo que dificulta la desconexión y el equilibrio entre la vida personal y el trabajo", señala Paola Higuita.

Al mismo tiempo, la introducción de la inteligencia artificial también puede ser una fuente de preocupación para los trabajadores, especialmente cuando sienten la presión de adoptarla rápidamente y no tienen claro cómo afectará sus roles.

Cómo construir una estrategia de salud mental

Para lograr cambios sostenibles, no basta con talleres, campañas de sensibilización o actividades de bienestar aisladas. Al contrario, hace falta comprender dónde se encuentran los principales riesgos, cómo evolucionan con el tiempo y cómo estos afectan a los colaboradores y, en consecuencia, a la operación.

Por esta razón, el punto de partida es siempre el diagnóstico. "El primer paso es realizar una evaluación integral de la situación de cada empresa, ya que cada organización enfrenta desafíos distintos. Para ello se utilizan herramientas como la batería de riesgos psicosociales, el análisis del ausentismo, los exámenes médicos ocupacionales y las matrices de riesgos", explica Paola Higuita.

Esta información permite diseñar intervenciones acordes con las necesidades reales de los equipos.

Cinco claves para desarrollar una estrategia integral de cuidado de la salud mental

  1. Diagnóstico respaldado por datos
    Combina evaluaciones de riesgo psicosocial con indicadores como ausentismo, rotación del personal y clima laboral para obtener una visión más completa.
  2. Evaluación continua
    Mide los riesgos psicosociales de forma periódica, no solo en momentos puntuales, ya que cambian con la dinámica de la organización.
  3. Liderazgo preparado
    Los líderes son la primera línea de detección y requieren capacitación para identificar cambios de comportamiento y actuar a tiempo ante los casos de riesgo.
  4. Intervención estructurada
    Define protocolos, canales de atención y recursos de apoyo que permitan actuar de forma rápida y consistente ante situaciones de afectación emocional.
  5. Seguimiento y mejora
    Evalúa periódicamente la cobertura, efectividad e impacto de las iniciativas para fortalecer una gestión preventiva y sostenible

El liderazgo sano marca la diferencia

Los líderes tienen contacto directo con los equipos y pueden influir, para bien o para mal, en la salud mental de los colaboradores. A menudo se espera que ayuden a los miembros de su equipo a superar retos personales, tengan o no la formación para hacerlo.

Sin embargo, pocas organizaciones los preparan para asumir este rol. Por eso, capacitar a los líderes en salud mental y en gestión del riesgo psicosocial es una de las principales recomendaciones de los organismos internacionales.

De la reacción a la prevención

La gestión moderna de riesgos busca anticipar problemas antes de que generen pérdidas, pues la prevención siempre será mejor que la cura.

"Invertir en la salud mental de los trabajadores es invertir en el bienestar de las personas y en el futuro de las organizaciones", señala Paola Higuita. "Las empresas que promueven entornos laborales saludables no solo mejoran la calidad de vida de sus colaboradores, sino que también fortalecen su productividad, sostenibilidad, la calidad de su servicio y el compromiso de sus equipos a largo plazo".

En Gallagher, ayudamos a las organizaciones a identificar, medir y gestionar los riesgos psicosociales mediante estrategias preventivas basadas en datos e iniciativas de salud y bienestar, fortaleciendo así la resiliencia de sus equipos y la sostenibilidad de sus operaciones.

Para conocer cómo Gallagher puede apoyarte a afrontar el futuro con confianza, comunícate con Valentina López.


Fuentes

1 "La salud mental en el trabajo", Organización Mundial de la Salud, 02 Sep 2025.

2 "2025 US Workforce Trends Report: Talent Benchmarks," Gallagher, consultado 08 Sep 2026.

3 "Burnout Laboral 2025: Conectando productividad y bienestar en Latinoamérica", Buk, consultado 08 Sep 2026.