Ideas clave
- Los fenómenos climáticos extremos se están convirtiendo cada vez más en eventos de contaminación. Las inundaciones, las tormentas y los incendios forestales pueden sobrecargar la infraestructura, movilizar contaminantes preexistentes y generar nuevos riesgos de lesiones a terceros, daños materiales y daños a los recursos naturales, incluso en los casos en que las empresas no sean «contaminadoras» en el sentido tradicional del término.
- La preparación es una cuestión que impacta directamente en el balance general. Las evaluaciones de daños ambientales, la transparencia y una sólida mitigación de riesgos pueden reducir la gravedad de las pérdidas y proteger la reputación de la empresa.
Los fenómenos climáticos extremos pueden exponer vulnerabilidades empresariales que, cada vez más, van más allá de los riesgos físicos, de seguridad y de interrupción de las operaciones. Cualquier tormenta, incendio forestal o inundación de gran magnitud tiene el potencial de desencadenar un evento de responsabilidad ambiental.
«A medida que los fenómenos se vuelven más extremos en cuanto a su comportamiento e impacto, debemos reconocer que los riesgos no se limitan únicamente a los medios de vida y a los bienes materiales; pueden convertirse en episodios de contaminación, deteriorando la calidad del aire durante los incendios forestales y aumentando los riesgos de contaminación del suelo, como en el caso de los PFAS», afirma Steve Bowen, director científico de Gallagher Re.
Cada vez más, estos eventos climáticos pueden exponer a las empresas a litigios sin que estas fabriquen sustancias químicas tóxicas, ni operen instalaciones industriales contaminantes. En cambio, la responsabilidad puede derivarse de los materiales que una empresa almacena, utiliza, descarga o con los que construye.
Las aguas de las inundaciones, por ejemplo, pueden arrastrar aguas residuales, desechos industriales, combustible, sustancias químicas y escombros, y estos contaminantes pueden filtrarse al agua potable o depositarse en el suelo y los edificios mucho después de que el evento principal haya concluido.
«En Florida, nos enfrentamos a huracanes con regularidad», afirma John LeJeune, director de Higiene Industrial y Medio Ambiente de Gallagher Bassett Technical Services. «No se trata únicamente de la inundación de un edificio. Con frecuencia, el agua arrastra pesticidas, aguas residuales sin tratar y otros materiales peligrosos que pueden depositarse en el interior de las instalaciones. Incluso cuando el agua es relativamente limpia, si permanece estancada durante varios días, comienza a generar contaminantes biológicos».
Factores de infraestructura y operación que amplifican el riesgo
Los fenómenos ambientales rara vez causan daños de manera aislada. Por el contrario, exponen las debilidades de los sistemas que mantienen en funcionamiento a las empresas y las comunidades. A medida que se intensifican los fenómenos climáticos extremos, la infraestructura que antes se consideraba resistente se vuelve cada vez más vulnerable a sufrir una falla.